29 de Junio de 2017

¿Usted duerme la Siesta en su trabajo?

Algunas evidencias radican en que en los países en los que es común dormir la siesta, los índices de muerte por cardiopatías tienden a ser más bajos, aunque por supuesto no se descartan otros factores que pueden influir en el riesgo de enfermedad cardíaca, como la actividad física y la edad etc.

Lo cierto es que los profesionales que hoy afirman “la siesta reduce el riesgo de cardiopatías” estudiaron durante 1994 y 1999 a más de 23.000 personas que no tenían historia de enfermedad cardíaca hasta el momento.
Al principio, se les preguntó si tomaban siestas al mediodía, con cuánta frecuencia y por cuánto tiempo. También informaron sobre su nivel de actividad física y hábitos alimentarios durante el año previo.

En Europa
Según refiere Clarín, hace poco más de un mes, el ministro de salud francés, Xavier Bertrand, anunció un plan para prevenir los problemas de sueño que afectan a uno de cada tres franceses, cuya medida principal era promover la siesta en el trabajo. La práctica es habitual en sociedades de Japón, EE.UU., Alemania y Suiza, y existen los “nap lounges”, salones en penumbra, con instalaciones propias para que los empleados recarguen pilas. Al parecer la implementación de la siesta en el ámbito corporativo es relativamente nueva, pero la idea no: “Ya en la Revolución Industrial se sabía que la productividad de la empresa mejoraba si al empleado se le daban un almuerzo y una hora de siesta al mediodía”, comenta Gustavo Cerri, licenciado en recursos humanos y responsable del área en Artecola Argentina.

Por lo general, el sistema europeo y japonés de ritmo de trabajo es parecido al anglosajón intensivo (jornada desde las 8 ó 9 hasta las 16 ó 17hs), es decir que es allí donde este tipo de siesta cobra sentido.

De este lado del mar
En Latinoamérica ya hay lugares donde esta costumbre se está empezando a implementar, como por ejemplo en la rara corporación brasileña de Ricardo Semler. Pero… ¿qué pasa en la Argentina? Buenos Aires ya casi no conoce de siestas, más allá de algunos ronquidos perdidos en los barrios.

Por el contrario, en el interior del país, las altas temperaturas y el ritmo tornan a ésta casi “religiosa”. “Las megacompañías locales están invirtiendo en desarrollo de recursos humanos como en gimnasia laboral, días temáticos o kits escolares, por ejemplo. Pero todavía este tipo de costumbre no se presentó”, afirma Cerri. Las entidades con base en el interior como Unilever o Arcor, utilizan el modelo español de horario desdoblado: se para al mediodía y se retorna a la tarde.

“Tenemos que recordar que la siesta es una costumbre dictada por la fisiología, lo que sucede es que en nuestro entorno hay un desconocimiento de lo que se debe hacer para estar más sano y más saludable”, denuncia la doctora Blanco. Y hace hincapié en la importancia del descanso tanto en la empresa como en la calle: “En nuestra sociedad no se le da importancia: es más responsable de accidentes la falta de descanso que el estar alcoholizado. No hay autoridades que cuiden esta tendencia de la población”.

Por ahora la almohada a la oficina sólo la pueden llevar los empleados de las multinacionales más exitosas pero en el Primer Mundo. Sin embargo, no sería raro que la excepción se transforme en regla dentro de poco… y mucho más si está comprobado que es por el bien de las partes ¿no?

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