Trabajo infantil en Argentina

Las actividades económicas rurales son las que emplean mayor mano de obra infantil, los altos riesgos que suponen estos trabajos hacen que se los considere junto con la minería y la construcción, una de las peores formas de trabajo infantil, en general. La Argentina no escapa a esta regla.
En el mundo, más de 132 millones de niños de entre 5 y 14 años trabajan en actividades agropecuarias; en la Argentina, no existen todavía estadísticas específicas, sin embargo la encuesta sobre "Actividades de niños, niñas y adolescentes" (EANNA dependiente de OIT) realizada recientemente, dejo en evidencia el alto índice de infantes trabajadores en cultivos como cítricos, yerba mate, tabaco, té, arroz, algodón, hortalizas, soja, caña de azúcar, olivo y vid, en nuestro país.

La EANNA cubrió zonas urbanas y rurales del Norte Grande (NEA-NOA), Gran Buenos Aires (GBA), Mendoza, en donde residen entre ocho y diez millones de habitantes, de los cuales 4.309.652, son niños o adolescentes.
La encuesta  reveló que más del 16% de los niños, de 5 a 14 años, realizaron o realizan trabajo infantil, en su mayoría de hogares pobres, mientras que el porcentaje entre los adolescentes de 14 a 17 años, es del 39% .

La encuesta indica además que los adolescentes que trabajan no tienen ningún beneficio laboral: aguinaldo, obra social, aportes, cobertura de ART y que en los hogares más pobres esa dificultad la padecen el 98,2% de los adolescentes mientras que en los hogares no pobres, los que no reciben beneficios sociales alcanzan un porcentaje igualmente alarmante, el 85,4%.

También el informe revela que los niños sufren fatigas excesivas, irritabilidad, pérdida auditiva, irritación de la vista, contracturas musculares, bronquitis, rinitis o trastornos digestivos en razón de una alimentación inadecuada.

La OIT reconoce que para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio y erradicar el trabajo Infantil, será imprescindible trabajar arduamente. En los últimos cuatro años, según mediciones de esa organización, la participación de los niños en actividades laborales ha disminuido un 11 % a nivel mundial. América latina y el Caribe es la región en la que se registró el mejor resultado: cayó de 16,1 a 5,1 millones de niños, de 5 a 14 años involucrados en trabajos peligrosos.

De mantenerse ese ritmo durante los próximos diez años, aseguran en la OIT, la erradicación de las peores formas de trabajo infantil para 2016 podría considerarse un objetivo realista y viable. También sostienen que el crecimiento económico por sí solo no eliminará el problema.


Propuesta empresaria para luchar contra el trabajo infantil

La red contra el trabajo infantil creada el 27 de junio por el Ministerio de Trabajo argentino y más de 30 empresas, tiene como principal objetivo: Coordinar programas nacionales y evitar la explotación de niños en toda la cadena productiva.

Esta “Red de empresas para luchar contra el trabajo infantil”  está enmarcada dentro del Plan Nacional para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil, que se puso en marcha hace un año y cuya principal meta es fortalecer el núcleo familiar de los niños en riesgo de explotación por medio de la promoción de oportunidades de trabajo para sus padres. Asimismo, aumentarán las inspecciones de trabajo en cada jurisdicción, así como el número de comisiones provinciales de control.

De este modo, la red de empresas ofrece la posibilidad de trabajar sobre toda la cadena de valor, realizando acciones conjuntas, compartiendo experiencias y aumentando así la efectividad de las diferentes acciones.

Una encuesta realizada en 2006 por el Instituto Nacional de Estadística, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la cartera laboral argentina reflejó que el 20,1% de los jóvenes argentinos de entre 14 y 17 años trabaja. Además, el 2,8% de los niños de entre 5 y 13 años que trabaja en este país no asiste al colegio, cifra que se eleva al 10% en el ámbito rural. La encuesta destaca que los niños y adolescentes trabajadores que van a la escuela presentan diversos déficit, como inasistencias repetidas o retrasos. También indica que el 91% de los adolescentes que trabaja no tiene ningún beneficio laboral, además de que el 25% no va a la escuela.
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