23 de Agosto de 2017

728×90 Servicio Modelo de Medicina del Trabajo
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Lo que debes saber sobre la ropa de protección contra el calor y las llamas

En determinados tipos de trabajo como los trabajos en fundiciones, labores de soldadura o lucha contra incendios, los trabajadores están sometidos a niveles importantes de calor (de distintos tipos) y a otros riesgos térmicos, como pueden ser las salpicaduras de metal fundido o la exposición a las llamas. En esta entrada del blog daremos algunas nociones básicas para facilitar la labor de selección y uso de este tipo de prendas.

Lo primero, saber a qué nos enfrentamos

Toda acción preventiva debe ir precedida de la correspondiente evaluación de riesgos laborales. En el caso particular de los riegos térmicos, deberemos considerar no sólo los parámetros propios del ambiente térmico, sino también las características de la tarea a realizar y de los trabajadores que la realizarán:

  1. Características del ambiente térmico, como pueden ser:
    1. Temperatura del aire;
    2. temperatura radiante media (se suele medir la temperatura de globo termómetro);
    3. presión parcial del vapor de agua (en mediciones de campo se utiliza la temperatura húmeda psicométrica y humedad relativa);
    4. velocidad del viento;
    5. tipos de peligro presentes en el medio a los que están expuestos los trabajadores: calor por convección, calor radiante, calor por contacto, exposición a las llamas o salpicaduras de metal fundido.
  2. Características de los individuos expuestos y su actividad en el trabajo, expresadas con la tasa metabólica, estimada en base a la posición de la persona y el esfuerzo físico (de acuerdo con la ISO 8996).
  3. Identificar la extensión de la protección necesaria

Con todos estos datos, podremos evaluar el nivel de riesgo al que se exponen los usuarios y poder definir los niveles de protección aplicables al nivel de riesgo evaluado.

Definir el tipo de ropa adecuado

Una vez evaluado el nivel de riesgo, podremos dictaminar el tipo de protección que será necesario para los trabajadores.

Dichos niveles de protección se definen en las correspondientes normas armonizadas. En la siguiente tabla, indicamos algunas de las normas más habituales asociadas a la ropa de protección contra el calor y la llama.

Norma

Descripción

EN 469 – Ropas de
protección para bomberos.

Define los requisitos de la ropa usada por bomberos en la lucha contra incendios, operaciones de rescate y lucha en catástrofes. Así mismo, ofrece una protección limitada contra los productos químicos.

EN ISO 11611 – Ropa de protección para soldeo y técnicas conexas.

Este tipo de ropa de protección destinada a proteger al usuario contra pequeñas
salpicaduras de metal fundido, breves contactos con llamas, y el calor radiante asociado a la soldadura.

EN ISO 11612 – Ropas de protección para trabajadores expuestos al calor

La ropa certificada según esta norma está destinada a ofrecer protección frente a contactos limitados con llamas, y frente a posibles exposiciones a calor
radiante, calor convectivo, o a calor por contacto, o a salpicaduras de metal fundido. Los capuces, cubrebotas y polainas también están cubiertos por esta norma.

EN 1486 – Ropas reflectantes para trabajos especiales de lucha contra incendios.

Prendas destinadas a ofrecer protección contra el contacto con las llamas y calor radiante intenso y está pensada para ser llevada durante espacios de
tiempo cortos, para facilitar a los bomberos la realización de trabajos especiales de lucha contra el fuego o de salvamento en incendios que
conllevan situaciones de alto riesgo

EN 15614 – Ropas de protección para bomberos bomberos forestales

Esta norma define los requisitos mínimos de prestaciones para la ropa de protección que debe ser llevada en la lucha contra los incendios forestales y actividades asociadas. Esta norma no está pensada
para dar protección en situaciones en que el usuario queda atrapado por el fuego.

En la selección, además deberemos tener en cuenta la compatibilidad de la ropa con otros tipos de EPI que podemos usar simultáneamente. Así mismo, deberemos prestar atención a las limitaciones que indica el fabricante de la prenda en cuanto a los límites de uso, y otras particularidades como la posibilidad de que la prenda necesite de la aplicación de un acabado tras un número determinado de ciclos de limpieza con el fin de restablecer sus propiedades protectoras.

Determinar los niveles de protección requeridos

Debemos prestar especial atención al nivel de prestación que requiere el nivel de riesgos evaluado para evitar caer tanto en la subprotección, como en la sobreprotección. Ya que si bien un trabajador sub-protegido está expuesto a los riesgos térmicos de los cuales pretendemos proteger, un trabajador sobreprotegido podría estar expuesto a otra serie de riesgos como el de estrés térmico.

En el caso de las prendas para bomberos, según EN 469:2005 se definen dos niveles de proteccion en cuanto a transferencia de calor por la llama, siendo el nivel 2 más exigente que el nivel 1.

De forma análoga a la EN 469, la norma EN ISO 11611 sobre ropa de protección para soldadores establece dos clases de protección:

  1. Clase 1. Protección destinada a técnicas de soldeo menos peligrosas, asociadas a niveles de salpicaduras y niveles de calor radiante bajos (p. ej. Soldadura a gas, MIG con baja corriente, TIG, etc.)
  2. Clase 2. Protección destinada a técnicas de soldadura más peligrosas, con niveles de calor radiante y salpicaduras alto. (p. ej. Corte por plasma, soldadura MMA, MIG con alta corriente, etc.)

La norma EN ISO 11612 define tres niveles de prestación para cada uno de los tipos de riesgos asociados:

  1. Nivel 1, indicado para situaciones de bajo riesgo.
  2. Nivel 2, indicado para exposiciones de riesgo medio.
  3. Nivel 3, indicado para exposiciones de alto riesgo.

Para el riesgo por calor radiante, se definen cuatro niveles de prestación.

¿Qué categoría le corresponde a la ropa de protección contra el calor y la llama?

Una pregunta habitual cuando hablamos de la ropa de protección contra calor y llama es la categoría que se asocia a este tipo de prendas. Las normas de producto no definen la categoría asociada a una prenda, sino que es el fabricante el que destina la prenda a un tipo y nivel de riesgo específico. En función de esta definición por parte del fabricante, las prendas se categorizarán en categoría II o III en función de los siguientes criterios:

  1. Prendas de categoría III. Diseñadas y fabricadas para uso en ambientes de alta temperatura cuyos efectos sean comparables a una temperatura mayor o igual a 100 °C, con o sin radiación infrarroja, llamas o grandes proyecciones de metal fundido.
  2. Prendas de categoría II. Diseñadas y fabricadas en ambientes calurosos de efectos comparables a la de una temperatura inferior a los 100 °C, con o sin radiación infrarroja, llamas o proyecciones de metal fundido.

Usar únicamente ropa certificada

Todo el trabajo que hayamos desarrollado hasta aquí será totalmente estéril si no nos aseguramos de utilizar un EPI debidamente certificado. Sólo los EPI certificados ofrecen garantías de cumplimiento con los requisitos esenciales de salud y seguridad que define el RD 1407/1992 sobre EPI, y por lo tanto sólo los EPI certificados ofrecerán garantías de protección frente al tipo y nivel de riesgos previstos por el fabricante.

Fuente: asepal.es

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