28 de Abril de 2017

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“Hay riesgos de inequidad en la reparación de los daños laborales”

En una semana más, el sistema de riesgos del trabajo cumplirá 16 años de vigencia. Pero no todas las velitas del cumpleaños iluminarán con igual intensidad, porque en un par de meses llegará otro aniversario: el octavo de la primera sentencia de la Corte Suprema que cuestionó un aspecto central de la ley y que al día de hoy, al no haberse concretado la prometida reforma legal, mantiene en vilo a aseguradoras y a sus empresas clientes.

Y hay motivos: se estima que la cantidad de juicios que se iniciarán en todo este año -más de 67.000- multiplicará por 17 el número de los presentados en 2004.

Jorge Aimaretti, presidente de la Unión de Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (UART), sostiene que esa situación provoca “riesgos de inequidad” para los trabajadores e insiste en la necesidad de una ley que defina cuáles son los daños cubiertos por las nuevas prestaciones dinerarias, además de que se modifiquen los artículos cuestionados, como el que pretendió impedir el acceso a la demanda civil contra las empresas por parte de los trabajadores. “No se puede tener un interrogante permanente”, dice. Reconoce que el negocio no es rentable técnicamente y que los índices de solvencia están bien, pero con tendencia a la baja.

Aun con ese escenario, el gerente general de la ART Asociart se muestra convencido de que el sistema tiene hoy más aspectos positivos que los que lo ensombrecen y afirma que si resiste es, justamente, porque “es bueno y da respuestas”.

“Tenemos 8,5 millones de trabajadores cubiertos; hoy hay más prevención que en los últimos 100 años; una alta proporción de lo recaudado vuelve en servicios con una gestión médica de primer nivel y con prestaciones integrales y de por vida; se ha reducido la siniestralidad y el seguro tiene indemnizaciones superiores a los de países con regímenes comparables, como Chile y España”, afirma.

-En 2009 se elevaron por decreto los montos de las prestaciones. ¿Cuánto aportó eso a una mejora de la situación?

-El decreto dio un salto cuantitativo y modificó cuestiones cualitativas, al sacar techos y disponer pisos para los pagos. Es un punto de partida de lo que yo denomino la necesidad de armonizar la reparación de accidentes de trabajo. Hoy hay una excelente reparación sistémica, pero está la concurrencia de la litigiosidad. Eso lo atribuimos a que no hay norma que articule adecuadamente las reparaciones del sistema especial con el general, que es la justicia civil. En el diseño del sistema de reparación se deben sopesar aspectos sustanciales, como la inmediatez en el acceso a las prestaciones y la mayor certidumbre sobre las responsabilidades. Hoy se corrió el eje de la transacción ideal y se produjo una desarmonización del modelo con riesgo de injusticia.

-¿Por qué ese riesgo?

lanacion.com.ar

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